La Cultura, decir humana es redundancia pues ninguna especie animal posee Cultura sino a lo sumo sofisticados genogramas de transmisión instintual, siempre ha puesto a la especie en situaciones de desarrollo nunca conocidas por otras especies y de amenazas de extinción con iguales dimensiones. Hambrunas, guerras, genocidios, catástrofes ambientales, pestes de naturaleza diversa, jalonaron estas últimas.
Pero esta época de la Cultura, a la vez que cruza desarrollos científicos y tecnológicos nunca vistos y que ya se reproducen más allá de geométricamente –exponencialmente- , acuna horizontes impredecibles, o que predecirlos angustia. No son sólo ni principalmente en esta época los delineados por los arsenales nucleares cada vez con menos probabilidades de ser utilizados. Pasaron a primer plano, las catástrofes ambientales y la disgregación social.
Ésta, se manifiesta primeramente en los “márgenes”, progresivamente ocupados por mayor cantidad de habitantes del planeta, de tal manera que los propios “centros” se integran cada vez más a dichos márgenes. Esta realidad, resulta efecto de condiciones económico sociales establecidas como resultado de que los inmensos desarrollos tecnológicos son aprovechados por capitalismos cada vez más poderosos y concentrados, y particularmente por el más parásito, el capital financiero. Éste, aprovechándose de que resulta necesario para intermediar y volcar a la recirculación el capital producido en plus por la producción en plus gracias a la utilización de dichos desarrollos tecnológicos, propende a expulsar mano y seso de obra. Las locas ambiciones de quienes lo manipulan perversamente se aprovechan así, de su poder financiero. Encuentran en él, su combustible propicio.
No formo parte de los marginados por estas políticas. En consecuencia, aunque las mismas a mí también me perjudiquen, no es con ese nivel de gravedad. En consecuencia, mi participación en las jornadas, no es autodefensiva por el presente. Sí, por el futuro de las generaciones que me siguen. Sé, que de persistir esta crisis de la Cultura, vamos a la disgregación social, étnica y de las nacionalidades. Ya que lo que ocurre, por lo menos hasta ahora, no convoca ni agrupa a fuerzas que se propongan verdaderos y viables cambios. Una ilusión posible, reside en que los propios afectados vayan encontrando formas, vías, para procurase Otro Lugar. El objetivo de las jornadas es aportar una grano de arena a es movimiento. Por eso me entusiasma impulsar y participar de las mismas.
En las dos funciones de cine debates, más allá y más acá de presencias numéricas, se produjo un interesante intercambio de experiencias e ideas sobre la temática. Por otra parte, vamos recibiendo información sobre las primeras inscripciones y sobre contribuciones dinerarias para materializar los intercambios de ideas (videos, sonidos, atención).
Creo que lo que fue un deseo, un sueño en varios de nosotros, va tomando forma. Para eso, la Comisión de Orientación y la de Organización, han ido aportando fuerte y efectivamente. En ese sueño me zambullo e invito a zambullirse, durante este menos de un mes que falta, para que terminemos de realizarlo. Busquemos que concurran principalmente afectados y gente que trabaja con afectados por la marginación. En el último debate, desde su silencio, pero su respuesta activa a una pregunta en confianza, una amiga que forma parte de los afectados, aportó una de las precisiones más interesantes. Por lo menos, en mi opinión.